¿QUE ES SER UNA MUJER EN LA MITAD DE LA VIDA?

¿Sabes realmente qué es ser una mujer en la mitad de la vida?

LO QUE FUE


Voy a empezar por describir lo que NO ES ser hoy una MUJER EN LA MITAD DE LA VIDA, haciendo referencia a nuestras antecesoras más cercanas, las generaciones de nuestras abuelas y de nuestras madres, de la que heredamos bastante de lo que somos. Si me voy más atrás en el tiempo, más grande será la brecha entre aquellas mujeres de la antigüedad y nosotras. 

Una mujer, no hace mucho tiempo atrás, se preparaba y dedicaba su vida casi únicamente para ejercer su rol de esposa y madre. Muy pocas son las excepciones de mujeres que rompieron el molde de su época, habiendo sido cuestionadas, criticadas y hasta perseguidas por eso. 

 Una mujer no se planteaba a sí misma cuál era su vocación o qué deseaba hacer en su vida, simplemente porque no lo tenía incorporado en su sistema de creencias.

 Llegada la mitad de su vida, y habiendo cumplido con lo esperado para ella, solamente restaba visitar a hijos/nietos, cuidar a los padres y parientes ancianos, y seguir acompañando a su hombre. Todo esto no se ponía en duda: era lo que»debía hacer» 

LO QUE ES HOY


Hoy, si bien todavía quedan en nosotras unos cuantos resabios de esta cultura pasada, las MUJERES EN LA MITAD DE LA VIDA, estamos en un proceso de cambio, una especie de bisagra, en la que nos damos cuenta de que queremos algo más, que necesitamos algo que responda a nosotras mismas y a nuestro ser más profundo.  

Hoy, en tus 50/60/70 o más años, identificas dentro tuyo una fuerza interior, un deseo grande de expresar lo que sos, lo que sentís, lo que deseas y lo que necesitás. De acuerdo a tu originalidad, será lo que quieras hacer, proyectar, plasmar y/o enfocarte.  

¿QUÉ NOS PASA?


¿Por qué nos pasa ésto? Simplemente, porque la cultura cambió, porque venimos incorporando nuevas creencias que, al principio, observamos, cuestionamos, comparamos, relacionamos, hasta que muchas de ellas las reconocemos cómo muy buenas, nos empiezan a «mover la estantería interior», y nos decimos: ¿y por qué no? 

Pero aquí es donde nos empiezan a invadir las inseguridades, las antiguas, pero persistentes creencias, los miedos, los» yo no puedo» o «ya es tarde para mí»… 

Y PROCRASTINAMOS, es decir, postergamos lo que necesitaríamos hacer. 

Sí, así estamos. Algunas más atrás, otras en el medio y otras un poco más avanzadas.

 Una realidad que nos toca vivir, pero que cada mujer tiene la posibilidad de cambiar, para empezar a sentirse «auténticamente» muy bien, siendo ella misma.

     

Isa Echeverría

   Counselor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *